Yo: “Che, sabés que estoy escuchando la sirena pero no tengo
idea dónde está… No escuchaste nada? Estoy en Belgrano y Urquiza, cualquier
cosa avísame”.
Esperé 10 minutos. Ya no la escuchaba, me fui.
Suena el teléfono:
A. S.: “No escuché la dirección, pero es un ascensor
detenido, es una boludez, no es nada”
Yo: “Mirá que nunca sabés cuando un ascensor detenido puede
transformarse en otra cosa, eh? Igual gracias, ya me estoy yendo a casa, fue.”
Agarré Urquiza, bajé por Belgrano y empecé a caminar. Pensé
por qué había llevado la cámara, que
pesa tanto, si total no había arreglado ninguna visita previa con ningún
cuartel. En fin.
Av. Belgrano y Av. Jujuy. Miro a los dos lados para cruzar.
Me quedé helada. La ví, ahí estaba. Otra vez la misma historia, no cambia más…
la miro, veo cómo frena el paso de todos, como la miran de costado… me acerco.
Pobres los muchachos del Turno I, exactamente una guardia atrás, aparecí
también por otro ascensor detenido. No tengo frecuencia, pero siento la sirena
y casi casi que sé por dónde está. Es magia, les juro.
Charlamos un poco, con algo de vergüenza, me fui nuevamente.
Suena el celular.
S. G: “Mirá que el ascensor detenido se transformó en un
artefacto explosivo”
Volví, claro. Acá las fotos.
Trabajaron en conjunto Policía de la Ciudad, Bomberos PFA
Cuartel I, Turno I y Brigada de Explosivos. Martes 4 de Julio. Estación "Venezuela", Línea H.
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