jueves, 7 de junio de 2018

La historia de un tal Carlos



Hoy es el día del periodista... Y pienso en aquellos (me sumo de a ratos) que por no tener un lugar donde ejercer nuestra profesión igual vamos en busca de noticias, de verdades, sonidos, imágenes y palabras.
Cada año uno se para desde un lugar distinto, agradeciendo, denunciando, combatiendo, etc. Y este es el primer año donde me posiciono en un lugar totalmente distinto: quiero agradecer a mis compañeros locutores, productores, operadores, y de diferentes áreas de la radio donde trabajo, que pusieron la voz y el cuerpo frente a mi despido injustificado y lograron que hoy pueda celebrar un año más adelante de un micrófono, laburando. Gracias infinitas! Me duele saber que como yo hay cientos de casos más, radios que enmudecen y redacciones que se vacían.
Tengo mil cosas para decir sobre este día tan especial... Pero quiero dejar que las palabras sean sobre otros, historias que uno atesora  sin ser propias.
Si me voy a ir en palabras quiero que sea en esta historia, de un gran amigo, un bombero, un padre. Apenas un vistazo al corazón de alguien que desparrama sonrisas por todos lados. Un pantallazo de algún momento importante de su vida.


CARLOS ALBERTO SARMENTERO

Cuando digo que soy periodista las personas se callan y me lleva algo de tiempo convencerlos o demostrarles que sólo quiero contar historias. No vivo de primicias ni escándalos, por el contrario, me nutro de esos momentos emotivos por los que todos pasamos alguna vez en la vida, de “ese tiempo pasado que fue mejor” o que al menos nos ayudó a construir este presente.

Con ganas de hablar, de contar y con la necesidad de hacerlo… lo conocí a Carlos. Alguien que habla mucho y dice poco, tal vez porque tiene atorado en la garganta más de cuatro años de dolor, de impotencia, de bronca, de ausencias.
Dicen que en la colorada todos los bomberos que suben son “un sólo cuerpo” y que regresan los mismos que parten cuando suena el fierro.

El 5 de Febrero, esa poesía se derrumbó y los escombros cayeron sobre el alma de cada bombero del Cuartel I, del Cuartel III y de cada persona que sintió esa tragedia como propia. Carlos tuvo que enfrentarse a una realidad que no avisó, que era una posibilidad, pero no para ellos. Esa mañana de febrero, 102 se desplazó hacia Azara y Quinquela Martín con todos su hombres, estando Anahí Garnica a cargo, pero Carlos fue el único Bombero que regresó al Calaza, acompañado por una psicóloga. Faltaban las risas al regresar de una salida, faltaban los chistes pero aturdía y retumbaba el silencio en el autobomba que no se sentía imponente como antes. Faltaban los bomberos que la hacían brillar, las anécdotas al volver de cada intervención, faltaba el repaso de la salida y ver qué había que mejorar en la forma de trabajo. Faltaban ellos. Y todavía faltan.

Facebook de por medio, whatsapp y algún que otro pedacito de torta, hablé con el chofer de 102, hablé con Carlos. Hablé? Habló él. Y hizo de todas las formas posibles: mirando hacia la nada, cerrando los ojos, haciendo chistes, restregándose las manos, arrugando la frente… Habló con el cuerpo y también con el corazón. El (entonces) Cabo 1° de la Policía Federal Argentina registró con sus ojos todo lo acontecido en Barracas. No se lo contaron, no lo vio de lejos, no lo sintió como propio. Lo vivió. Acá sus recuerdos, sus dolores, sus risas, los momentos compartidos con sus camaradas, las broncas, la tristeza, la impotencia y el trabajo de toda una vida.

TREN DE SOCORRO FAMILIAR

Carlos tenía ocho años cuando entró a los Bomberos Voluntarios de Garín, lo dejó al poco tiempo porque era muy chiquito, pero la vocación permaneció intacta.

“Vivíamos a tres cuadras del cuartel y cada uno en su casa, una al lado de la otra, cuando sonaba la sirena salíamos corriendo todos. Mi tío, atrás yo y atrás mío mi vieja, mi abuelo y mi tía, para ver que no me pase nada. Mi amor hacia Bomberos viene de familia, mi abuelo, Alfonso Mayo era secretario y socio fundador, mi tío Eduardo Mayo, Jefe del cuerpo activo y también socio fundador. Tuve un intento de entrar cuando era muy chiquito, no se me dio en ese momento, dejé y volví en el 96,  aún estaba mi tío pero mi abuelo había fallecido un año antes… podés creer que todavía tengo la imagen de mi tío haciéndole RCP  a mi abuelo?
En Garín es donde me hice chofer y estuve hasta el 2003, donde tuve que dar un paso al costado porque ya estaba en la Policía Federal, y ya no podía dedicarle el tiempo que se merecía por la guardia en Bomberos y el adicional.
Entré a la escuela de Sub Oficiales en 1999, fue todo un logro, porque siempre me faltaba algo, pero lo hice. Eramos 82, una promoción loca, la Gloriosa 187, tercera compañía, tercera sección, incorregibles pero leales. Nos daban media hora de instrucción, media hora de joda y media hora de baile. Vivíamos en el piso ¡Ja! Recuerdo que estábamos a mitad del curso cuando nos cambiaron los instructores, entonces nos amotinamos en la compañía y sólo bajamos cuando volvieron los viejos instructores, por ellos aceptamos y cuando venía el momento del baile decían ¡¡¡Tierra!!! Y nosotros ¡¡¡Uuuuhhhhh!!!(como diciendo ¡¡¡que miedo!!!). Nos divertíamos bastante, fuimos los únicos que quedamos demorados por comer las moras al director de la escuela, un árbol que cuidaba con mucho cariño. También nos tocó hacer el vallado de contención en el accidente aéreo de lapa en Aeroparque el 31 de agosto de 1999. Fui fusilero en la primera sección de honor rindiendo honores a los caídos en cumplimiento del deber. Hice miles de cosas, la Policía te da eso, hoy estás cumpliendo un servicio en tal lado y la otra guardia o en el franco estás en una situación diametralmente opuesta.”

 UN BOMBERO NUNCA ABANDONA

“Conocí la camaradería en mil momentos. En la escuela, como te contaba, todas las travesuras que hacíamos eran en grupo, sé que no es el mejor ejemplo, pero te das cuenta que aunque estés haciendo algunas cosas mal al menos las hacen todos. Nadie abandona. Cuando nos hacían trotar… mis compañeros tenían que tomarme de los brazos para no caer. Y eso, en Bomberos, es lo más importante. Sostenerse en todos los aspectos. Recuerdo que una vez fuimos a llevar un bebé a la morgue para una autopsia y  me hicieron tomarle las huellas de las plantas de los pies pero no pude hacerlo, hay límites que uno tiene y debe respetárselos. No todos podemos hacer todo, por eso insisto en el espíritu de camaradería, cuando uno puede siempre hay otro.”

LA FELICIDAD DE NO SER MÁS “SARMENTERO”
Cuando le pregunté a Carlos por un recuerdo feliz, mencionó algo curioso. Dijo algo sobre dejar de ser “Sarmentero”, pero nada tenía que ver con la pérdida de su identidad, por el contrario, desde ese día comenzó a sentirse más Sarmentero que nunca, qué paradoja.
“Una vez estábamos hablando con Anahí sobre un tema personal que estaba atravesando y ella me dice: “Vos sos buena persona”, hizo una pausa de medio segundo, sonrió y agregó: “Carlos”. Me llamó por mi nombre. Eso en nuestro mundo es confianza. Siento que ese instante nos unió para siempre, vos decías 102 y era Garnica -  Sarmentero.”


BARRACAS DUELE

Era una salida más, como cualquier guardia. Suena el fierro, las corridas para cambiarse, casco en mano, alguno poniéndose el chaquetón mientras se desplazan… Eran los primeros saludos de la mañana. Los Bomberos del turno III se iban a sus casas o a sus adicionales, como cada cambio de guardia, pero lo que sucedió horas después confirmó que no era una guardia más, era la última. 

“Ese día nos cambió la vida a todos. Ese día nos tocó lo más íntimo de nuestros corazones, el dolor, el desconcierto, la impotencia, sentir que nuestros compañeros se fueron como agua entre los dedos, algunos quedaron de pie y es literal, paralizados, sin poder reaccionar y otros fueron al rescate de sus camaradas, de su familia. El desconcierto de los que quedamos rescatando a nuestros hermanos, nuestra familia, fue intenso, es que uno como bombero ha visto de todo, pero este escenario era muy distinto, tuvimos que rescatar a los nuestros, no hay escuela de especialidades que te prepare para eso. Hay muchas cosas que no recuerdo solo momentos puntuales y dos o tres personas con las que tuve contacto visual. Tengo imágenes, vi bomberos llorando mientras seguían combatiendo las llamas, sin comprender lo sucedido. Voluntarios, Federales, todos desesperados, sin entender nada de lo que pasaba. Sólo removiendo escombros, negando la realidad… estábamos buscando a los nuestros.”

ESTOS HOMBRES NO SE VAN A IR
“No fue ni será fácil reponerse al dolor, se sigue. Ahora quedan ellos, mis camaradas de Cuartel I, que pese al dolor siguieron adelante, un bombero jamás abandona a un camarada y ese día se notó, desde el Superintendente hasta el último bombero. El Secretario de Seguridad, Sergio Berni, le dio la orden al Superintendente para que deje que se queme todo y que no arriesgara más la vida del personal y éste le contestó "Estos hombres no se van a  ir".”

EL REGRESO AL CUARTEL
La vuelta al cuartel… entre la negación y la aceptación. Volver a recorrer pasillos que se caminaron intercambiando miradas, charlas, discusiones, conocimientos y la eterna guardia de 24 horas. Todos alguna vez atravesamos una pérdida que nos marcó y sabemos que hay un brevísimo momento donde una parte tuya sabe que esa persona no está allí, pero a la vez escuchas un tono de voz que te hace creer que si está, que no se fue… o sentís una brisa que te trae su aroma, las risas o algún recuerdo que te saca una sonrisa mientras te va desgarrando el corazón cuando recordás que esa persona sólo va a volver en tus recuerdos. Cuando le pregunté a Carlos cómo fue volver al cuartel, entrecerró los ojos, se mordió apenas los labios y dijo:

“Creo que en realidad nunca volvimos, una parte de nosotros sigue allá, yo digo que ese es nuestro lugar en el mundo. No sé si es la respuesta correcta pero nunca nos fuimos, o por lo menos yo no me fui del todo, fuimos testigos del paso a la inmortalidad de nuestra familia, esas personas que convivían con nosotros todas las guardias. Uno está preparado para socorrer a cualquiera en esta vida pero no a tu misma sangre, una parte nuestra quedó con ellos ahí.
Estábamos con las Bomberos Daniela y Jenifer, la ambulancia quería llevarse a Jeni al Churruca, y ella no quería irse pero cuando llegamos a donde estaban las dotaciones me avisan que la División Central de Alarmas nos ordenaba el regreso y aunque no queríamos irnos de ahí, teníamos que seguir las órdenes. A esa altura de la mañana ya estábamos agotados, desorientados, perdidos, trabajábamos totalmente en automático, y ahora que me pongo a pensar…  lo que parecieron 24 horas de trabajo, no llegaron a ser dos horas, porque ya al mediodía estábamos en el cuartel.
El momento de la vuelta fue extraño, el Cabo 1° Pallero me dice que nos vamos, entonces voy a la cabina de 102 y lo veo al Cabo 1°  Yarte sentado en mi lugar, le pedí que se bajara porque el chofer de 102 era yo, Julio (Pallero) me pregunta si estaba seguro de volver manejando y le dije que si. Se baja Juan (Yarte) y cuando subo a la cabina veo que se abre la puerta del lado por el que subía siempre Anahí y Julio me dice “Gordo, ella es psicóloga y te va a acompañar”
La psicóloga se sentó en el medio, pero no en el lugar de Anahí, me dijo que me concentrara en lo que iba a hacer, pero la corté en seco y le dije: "Mirá: Anahí me decia que ella salía tranquila conmigo porque yo la llevaba y la traía sin novedad, así que yo los traje y a ahora los voy a llevar de vuelta al cuartel ¿Estamos?”  Ahí mismo se calló, luego en el camino de regreso me preguntó si estaba casado, si tenía hijos, trataba de sacar conversación… mi celular no paraba de sonar, me llegaban llamados y mensajes de todas partes pero a los únicos a los que les respondí fueron a mi primo y a mi señora.”
Carlos tiene centenas de salidas en su haber como Chofer, ya sabe que cuando entra al cuartel lo hace marcha atrás, la visual siempre es la misma, pero ese 5 de febrero, la vida le dio un giro a su perspectiva en todos los aspectos. Las maniobras que hacía habitualmente ya no venían acompañadas del mismo escenario de cada guardia… Esta vez, ingresar al Cuartel I, fue distinto.
“Por el espejo retrovisor empecé a ver a las personas que estaban en el patio del cuartel, estaba 407 (primera dotación del Cuartel IV, Recoleta – Ahora estación Cuarta) cubriendo jurisdicción. Paro el camión, veo al segundo jefe del cuartel (el jefe estaba en el Churruca porque sobre él cayó la pared), me bajo del camión y me dirijo a él para darle las novedades, algo normal después de una salida, pero me frena con la mano, me puse en posición de “firmes” y me di la media vuelta hacia el camión, en ese momento me detiene Rubén Donadío, en ese entonces chofer de 407, me da las condolencias mientras me abraza y me dice “Disculpame, gordo, no tenés un mapa de la jurisdicción?”. Creo que eso simboliza lo que vivimos también esa mañana, había que seguir actuando, no se podía frenar por nada. El Segundo Jefe nos reunió y nos dijo “Sé que esto es muy doloroso para todos, que ninguno está preparado para una situación así y que de esto se sale juntos”, de ahí nos fuimos al comedor con dos psicólogos y un médico para hablar sobre lo sucedido, cuando terminamos la charla, ya quedamos liberados para bañarnos y quedarnos de civil para el franco, voy al camión a buscar mi mochila y el casco de Anahí, que lo había escondido en la cabina porque era un casco personal, lo habían comprado con Gabriel (la pareja de Anahí) uno para a cada uno. Cuando estoy yendo me cruzo con un subinspector compañero de ellos dos, me pregunta por el casco si sabía dónde estaba que Gabriel estaba al teléfono, le dije que lo tenía yo y me pidió que lo guardara. En ese momento se acerca una ayudante, María Eugenia, preguntándome por el casco, la había mandado el jefe a buscarlo y le contesté “Digale al jefe que se perdió y si no le cree que me llame que yo le voy a explicar por qué se perdió”. Me fui a bañar, nos quedamos hablando con julio (Pallero) un rato mientras esperaba a Nancy, que venía a buscarme con mi sobrino para irme a mi casa.”

LA PRIMERA GUARDIA DESPUÉS DE BARRACAS

“Ese sábado 8 de febrero fue la guardia más larga y tensa que viví. Al romper filas después del relevo de guardia hubo que "arrear", por así decirlo, a todos para que comiencen el día. Había una tensa calma, hasta que llegó la primera salida, fue 101 y un poco más tarde 102.
Fue una sensación rara porque pese al dolor no podíamos dejar de pensar en aquellos que quedaron combatiendo y que estuvieron a nuestro lado, los que seguíamos combatiendo sin entender que sucedió y uno mismo que no sabía bien si todavía era un sueño del que no habíamos despertado. Las intervenciones fueron muy particulares, nosotros llegábamos al lugar y la gente  nos decía: “Pobres los bomberos que murieron el otro día",  y no podíamos decirles que eran nuestros compañeros.
Esa noche salió 102, y un Sub Comisario de Comisaría 1ra nos dijo "Ah ¿ustedes son los del cuartel del incendio de Barracas?", no me aguanté y le dije que sí, que éramos nosotros, que yo era el chofer de Anahí, señalé a mis compañeros y le dije: “A ese que ves ahí se le cayó la pared y quedó en pie, ella era una de las bomberos que lloraba desconsolada y él era el que pedía a gritos que envíen unidades para rescatar a nuestros compañeros”, al Oficial le cambió la cara y se fue. Ahí sentí que había liberado cierta tensión.”

No sé cómo era Carlos antes de esta tragedia, de este homicidio que aún está impune. Sólo sé cómo es Carlos ahora, que se abraza a la vida a través del recuerdo que dejó grabado en cada foto que sacó y en las anécdotas sin fin que cuenta una y otra vez, riéndose de cada una como si la hubiera vivido hace 10 minutos. Se de su gran amor Nancy, una compañera que lo ha apoyado en un sinfín de situaciones, comenzando por soportar las ausencias 24x48 más los adicionales. Se de todas las hijas que tiene por los caminos que va transitando, y que en los ojos de cada una se refleja y también nos reflejamos nosotras en él, porque sabe leer las miradas y las inflexiones, los tonos de voz y los gestos.
Carlos mira todo, observa, se ríe, mientras que internamente una marea de conexiones entiende el contexto y sabe cuándo callarse, sumarse, hablar o retirarse. Por qué Carlos? No lo sé, calculo que pensé que era un puente para conocer a través de sus ojos a Anahí, la muchacha que será siempre joven, con una sonrisa apacible y un tono de voz firme y tranquilo, que vive en el recuerdo de todos los que la conocieron. A medida que fui conociendo a Carlos, la entrevista que quería hacer se fue desdibujando… pero a la vez, cada vez que nos veíamos lo conocía un poco más. Eso que conocí intenté plasmarlo acá, quedan mil cosas por contar, pero ya no tengo la necesidad de hacerlo, prefiero vivirlo y disfrutarlo. Y llevarme conmigo las historias que tiene para contar, porque me siento afortunada de estar en primera fila escuchando la sabiduría que tiene para compartir.

Gracias, Carlos querido, por dejarme conocerte y compartir un pedacito de tu historia.



                                                                                                          Magdalena Igenes
Día del periodista - 7 de Junio de 2018.

viernes, 1 de septiembre de 2017

Entrega de nuevas jerarquías - Estación X, Lugano

Hace unas semanas veía cómo bajaban de una comisaría la placa identificatoria de Policía Federal, un pedazo de metal pintado de azul y unas letras blancas. Pero también vi las lágrimas que arrancaron de los ojos de los policías que veían irse, con esa placa metálica, su razón de ser.

Hoy me tocó presencia algo similar. En todas las estaciones y destacamentos de Bomberos de la Ciudad, se entregaron las nuevas jerarquías. Pero no estoy segura, se entregaron las nuevas o se quitaron las viejas? Algunos estaban en paz de pertenecer a la ciudad y otros, a regañadientes o lagrimeando, se acercaron a efectuar el cambio.

De lejos parecía un acto frío, casi sin sentido… pero si te acercabas podías sentir el silencio, las miradas, el murmullo de a ratos, brazos cruzados (como no queriendo abrirse a lo nuevo) y posturas firmes (aguerridas, dando la última pelea federal, antes de rendirse frente a la ciudad… que avanzaba irremediablemente).

No era un acto, era un ritual… era una despedida en conjunto de lo que fueron tantísimos años de ser Bomberos de la Policía Federal Argentina; era una mañana que marcaba el fin y el comienzo de una nueva etapa.

No sé cómo habrá sido, para los sub oficiales de entonces, entregar la chapa, no sé si la entregaron en mano, si alguien los miró a los ojos y les dijo con esa mirada compasiva que todo iba a estar bien, aunque mientan, aunque no sepan.

La fría mañana de hoy se tornó más cálida cuando empecé a darme cuenta lo que hacía el Señor Comisario (Comandante) frente a sus muchachos. A quienes tenían distintivos federales se los quitó él mismo, con sus manos, con su mirada comprensiva, con su temple de líder, mirando a los ojos y estrechando las manos. Se los arrancaba (se resistían a despegarse, estoy segura) pero lo hizo alguien que comenzó su carrera como muchos de ustedes, desde abajo, con esfuerzo, sacrificio y que el tiempo hizo que hoy fuera quien los acompañe en este polémico traspaso; no lo hizo alguien que no sabe lo que esto significa para ustedes.
Para bien o para mal, queriendo o no… hoy comienza algo nuevo, eso dicen, pero ustedes seguirán salvaguardando vidas y bienes, recordando a los compañeros caídos en cumplimiento del deber, seguirán calentando el agua en la pava vieja y grande, seguirán tirando manga, buscando hidrantes de piso, limpiando los camiones, haciendo instrucción, saltando de la cama cuando suene la alarma en la madrugada, inventando charlas cuando tengan esas horas de cabo de cuarto… mientras eso no cambie, los ciudadanos estaremos a salvo.

Gracias, Estación X, por dejarme acompañarlos en este momento bisagra en la historia de Bomberos - Ex Policía Federal, y ahora Bomberos de la Ciudad de Buenos Aires.

Con el cariño, la admiración y el respeto de siempre. Hasta la próxima intervención.



Entrega de Nuevas Jerarquías - Imágenes


domingo, 20 de agosto de 2017

Día del niño en Recoleta - Estación IV

Son los que van entendiendo de a poquito que cada dos días papá o mamá duermen en el cuartel. Son los que extrañan pero tienen que acostumbrarse a los adicionales y las vacaciones cortadas. Son los que desconocen el valor del trabajo de sus papás, pero que lo irán descubriendo de a poco, a fuerza de ausencias, muchas veces.

Pero hoy, pudieron acercarse un poco más al trabajo de sus héroes… hicieron un circuito de BREC, con casco y manga de 25 al hombro, sortearon obstáculos, subieron, bajaron, corrieron, se cansaron, comieron, se rieron (y mucho)…digamos que vivieron una guardia a su altura (pequeña altura) y pudieron estar un poquito más cerca de sus papás en este día tan especial.

Feliz día, niños!!!


Día del niño - Imágenes


martes, 15 de agosto de 2017

Presentación de Unidades - Cuerpo de Bomberos de la Ciudad de Buenos Aires


No iba a ir. Me parecía un acto frío, vacío... como estaban las autobombas, carente de todo lo que busco retratar en los bomberos, que es la pasión, el amor, la vocación por el servicio, la adrenalina, etc. Pero pensé que lo importante no eran los políticos, los aplausos secos de las personas que pudieran estar ahí, las preguntas sin tanto conocimiento por parte de los periodistas: Así que fui… por ustedes, los Bomberos de la Ciudad de Buenos Aires, mis Bomberos.

Presentación de Unidades - Imágenes

viernes, 21 de julio de 2017

DOS PANCITOS Y UNOS MATES







Hola amig@... Feliz día! Quiero escribirte desde la mañana pero hubo salidas desde temprano y recién frenamos. Creo que hoy salimos 4 veces, estoy filtrada. 

Me habían dicho que ser bombero significaba también esto. Dejar de lado cosas personales, fiestas importantes, aniversarios... Qué sé yo. Pero creo que el concepto está errado, no se si es para sentirme menos culpable o qué, pero me gusta pensar que de todos los amigos que se reúnen hoy, al menos uno fue salvado por un bombero. Y si eso fue así, mi ausencia vale la pena. Significa que el faltazo de hoy puede ser la presencia y la vida de otros.

Perdoname por no estar, vos que tantas veces salvaste mi vida, vos que me bancaste las lágrimas cuando me rompieron el corazón, y que cuando estaba errando el camino me miraste y te reíste conmigo.

Perdóname por no darte ese abrazo, no sólo hoy, sino hace días, meses... Yo sé que tenemos miles de otros abrazos entre nosotros pero no puedo evitar sentirme un poco mal por los mates que nos faltan. Sé que la vida sigue avanzando y también se que no perdona. En unos días me bajó de esta rueda para ir a darte un abrazo, prometo no llenarte de olor a humo, mi nuevo perfume. 

No sabes, me muero de hambre, pero nos salvó la generosidad de un vecino que nos trajo algo para desayunar, yo comí dos pancitos y tomé unos mates.

Te dejo, suena la alarma otra vez.


Un Bombero a sus amigos.




lunes, 17 de julio de 2017

Ascensor detenido

Yo: “Che, sabés que estoy escuchando la sirena pero no tengo idea dónde está… No escuchaste nada? Estoy en Belgrano y Urquiza, cualquier cosa avísame”.

Esperé 10 minutos. Ya no la escuchaba, me fui.

Suena el teléfono:

A. S.: “No escuché la dirección, pero es un ascensor detenido, es una boludez, no es nada”

Yo: “Mirá que nunca sabés cuando un ascensor detenido puede transformarse en otra cosa, eh? Igual gracias, ya me estoy yendo a casa, fue.”

Agarré Urquiza, bajé por Belgrano y empecé a caminar. Pensé por qué había llevado la cámara,  que pesa tanto, si total no había arreglado ninguna visita previa con ningún cuartel. En fin.

Av. Belgrano y Av. Jujuy. Miro a los dos lados para cruzar. Me quedé helada. La ví, ahí estaba. Otra vez la misma historia, no cambia más… la miro, veo cómo frena el paso de todos, como la miran de costado… me acerco. Pobres los muchachos del Turno I, exactamente una guardia atrás, aparecí también por otro ascensor detenido. No tengo frecuencia, pero siento la sirena y casi casi que sé por dónde está. Es magia, les juro.

Charlamos un poco, con algo de vergüenza, me fui nuevamente. Suena el celular.

S. G: “Mirá que el ascensor detenido se transformó en un artefacto explosivo”

Volví, claro. Acá  las fotos.

Trabajaron en conjunto Policía de la Ciudad, Bomberos PFA Cuartel I, Turno I y Brigada de Explosivos. Martes 4 de Julio. Estación "Venezuela", Línea H.






La historia de un tal Carlos

Hoy es el día del periodista... Y pienso en aquellos (me sumo de a ratos) que por no tener un lugar donde ejercer nuestra profesión igua...